6- EL TERCER ESTADO DE CONCIENCIA Y EL CAMBIO EN LA MANERA DE SENTIR.
“Son incontables
los aspirantes deprimidos que, por falta de poderes psíquicos y de iluminación
íntima, han renunciado al Trabajo Esotérico sobre sí mismos. Pocos son los que saben aprovechar las
adversidades”.
“En tiempos de
rigurosa tentación, abatimiento y desolación, uno debe apelar a la INTIMA
RECORDACION DE SI MISMO. En el fondo de
cada uno de nos, está la TONANTZIN Azteca, la STELLA MARIS, la ISIS Egipcia,
DIOS MADRE, aguardándonos para sanar nuestro adolorido corazón”.
Bien, hermanos,
prosigamos nosotros aquí con estas disquisiciones....
Hay que
trabajar el Centro Intelectual y también el Centro Emocional. No hay duda que las emociones negativas nos
vuelven mentirosos, como ya les había dicho a ustedes en alguna ocasión. Las emociones negativas nos tornan violentos,
las emociones negativas hacen que nos olvidemos de sí mismos.
Un individuo
(por ejemplo celoso), llevado de la emoción negativa de los celos, pues se
vuelve violento, puede matar a otro y en consecuencia ir a la cárcel; puede
tratar mal a su mujer, tal vez injustamernte, etc. De manera que las emociones negativas pueden
convertirlo a uno en calumniador falso, en violento, en perverso....
Pero es muy
difícil, en verdad, poder controlar las emociones negativas. En un momento estamos tranquilos y puede que
al siguiente momento ya no lo estemos...
Supongamos que estemos aquí, muy en santa paz, escuchando esta cátedra y
de pronto alguien nos trae una noticia: Nos dicen que un pariente o un hermano
ha sido fuertemente golpeado por fulano de tal o que le pegaron un balazo. Claro, si no tenemos control sobre sí mismos,
salimos “como locos”, abandonamos de inmediato este Lumisial, protestamos en nuestro
interior; nos encontramos a alguien en la calle, le contamos rápidamente lo que
sucedió y puede darse el caso de que al llegar al lugar donde se dice acaeció
la tragedia, nada ha pasado, era falsa alarma.
Entonces, ¿qué sucedió? Uno, abandonamos la cátedra; lo otro,
calumniamos a alguien; lo otro, asumimos actitudes violentas y lo otro, que fue
lo peor, pues fortificamos los “Yoes” que tenemos en la parte negativa del
Centro Emocional, en vez de desintegrarlos.
Vean ustedes
cuánto daño pueden hacernos las emociones negativas! Por una emoción negativa podemos volvernos
asesinos; por una emoción negativa podemos nosotros calumniar al prójimo; por
una emoción negativa podemos nosotros levantar falsos juicios sobre nuestro
mejor amigo, etc. Y sin embargo, tenemos
esa marcada tendencia a dejarnos llevar siempre
de las emociones negativas, no hemos aprendido a ser austeros, serenos,
mesurados.
Así que,
introducir la Gnósis en nuestra forma de pensar (para cambiar) e introducirla
en el Centro Emocional cuesta un poco de trabajo. Pero si nosotros pensamos en lo que son los
centros de la máquina orgánica, ( por ejemplo, el Centro Intelectual que tiene
algo del Centro Intelectual y algo del Centro del movimiento), ¿Cómo podríamos
nosotros conseguir que el centro emocional inferior quede bajo control
total? Si decimos: “Voy a
tener fuerza de voluntad, no me voy a dejar llevar de emociones violentas,
negativas en ningún momento”, puede ser que a las primeras de cambio fallemos
terriblemente. Entonces necesitamos
introducir la Gnósis aquí, en la mente, sentir la emoción superior que produce
la Gnósis y con el poquito de voluntad que hayamos adquiridos, pues junto con
la Gnósis y la emoción superior nos permitirá controlar completamente a las
emociones inferiores negativas.
En todo caso se
necesita controlar a la emoción inferior con la emoción superior. Controlemos, pues, a las emociones inferiores
con las superiores, metamos Gnósis dentro del cerebro para que nuestra forma de
pensar cambie y vivamos de acuerdo con los principios y las reglas del
Gnosticismo Universal. Modifiquemos,
pues, el proceso del pensar y habrá una especie de emoción intelectual en
nuestra cabeza. Eso, más un poquito de
voluntad, nos permitirá controlar a las emociones inferiores.
Obviamente, la
destrucción total de las emociones inferiores adviene con la aniquilación de
aquellos “elementos psíquicos indeseables” que se relacionan, precisamente con
la parte emocional inferior. Pero, entre
tanto y mientras tales “elementos” son eliminados, debemos controlar el Centro
Emocional inferior con la parte emotiva del intelecto, un intelecto alumbrado
por la mística gnóstica. Ese es el
camino obvio a seguir; sólo por ese camino podría procesarse verdaderamente un
cambio, que es tan necesario.
Se necesita
precisamente, ir cambiando poco a poco.
Esto de ir cambiando poco a poco es posible si vamos introduciendo las
reglas gnósticas, la sapiencia del Gnosticismo Universal en nuestro
pensamiento, en nuestra mente.
Necesitamos una mente nueva para pensar, porque con la mente vieja con
esa mente ya decrépita, con esa mente ya deteriorada, con esa mente
acostumbrada a este tren de vida que normalmente llevamos, no sería posible
provocar un cambio en nosotros mismos.
Así que, el
Centro de la Mente y el Cerebro Emocional deben ser trabajados con las reglas
Gnósticas, con las enseñanzas que hemos dado.
Si es que queremos un cambio en nuestra forma de ser, necesitamos pensar
en forma nueva, sentir en forma nueva, obrar en forma nueva.
¿Qué buscamos a
través de todo esto? Obviamente que
estamos buscando algo que es sumamente importante: estamos buscando, en verdad,
purificar la CONCIENCIA COSMICA, que está embotellada entre nosotros.
Hay una gran
Conciencia (me refiero a la CONCIENCIA COSMICA). Desgraciadamente la Conciencia Cósmica está
enfrascada entre el Ego. Purificar la
Conciencia solamente es posible aniquilando el Ego. Quien no se resuelva a pasar por la “ANIQUILACION
BUDHISTA”, jamás podría lograr la purificación de la Conciencia. Es obvio que con la “ANIQUILACION BUDHISTA”,
el despertar de la Conciencia se convierte en un hecho. Una Conciencia despierta es una Conciencia
purificada mediante la aniquilación del Ego; eso es indubitable.
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