sábado, 12 de abril de 2014

6- EL TERCER ESTADO DE CONCIENCIA Y EL CAMBIO EN LA MANERA DE SENTIR.



6-   EL TERCER ESTADO DE CONCIENCIA Y EL CAMBIO EN LA MANERA DE SENTIR.


“Son incontables los aspirantes deprimidos que, por falta de poderes psíquicos y de iluminación íntima, han renunciado al Trabajo Esotérico sobre sí mismos.  Pocos son los que saben aprovechar las adversidades”.

“En tiempos de rigurosa tentación, abatimiento y desolación, uno debe apelar a la INTIMA RECORDACION DE SI MISMO.  En el fondo de cada uno de nos, está la TONANTZIN Azteca, la STELLA MARIS, la ISIS Egipcia, DIOS MADRE, aguardándonos para sanar nuestro adolorido corazón”.


Bien, hermanos, prosigamos nosotros aquí con estas disquisiciones....

Hay que trabajar el Centro Intelectual y también el Centro Emocional.  No hay duda que las emociones negativas nos vuelven mentirosos, como ya les había dicho a ustedes en alguna ocasión.  Las emociones negativas nos tornan violentos, las emociones negativas hacen que nos olvidemos de sí mismos.

Un individuo (por ejemplo celoso), llevado de la emoción negativa de los celos, pues se vuelve violento, puede matar a otro y en consecuencia ir a la cárcel; puede tratar mal a su mujer, tal vez injustamernte, etc.  De manera que las emociones negativas pueden convertirlo a uno en calumniador falso, en violento, en perverso....

Pero es muy difícil, en verdad, poder controlar las emociones negativas.  En un momento estamos tranquilos y puede que al siguiente momento ya no lo estemos...  Supongamos que estemos aquí, muy en santa paz, escuchando esta cátedra y de pronto alguien nos trae una noticia: Nos dicen que un pariente o un hermano ha sido fuertemente golpeado por fulano de tal o que le pegaron un balazo.  Claro, si no tenemos control sobre sí mismos, salimos “como locos”, abandonamos de inmediato este Lumisial, protestamos en nuestro interior; nos encontramos a alguien en la calle, le contamos rápidamente lo que sucedió y puede darse el caso de que al llegar al lugar donde se dice acaeció la tragedia, nada ha pasado, era falsa alarma.  Entonces, ¿qué sucedió? Uno, abandonamos la cátedra; lo otro, calumniamos a alguien; lo otro, asumimos actitudes violentas y lo otro, que fue lo peor, pues fortificamos los “Yoes” que tenemos en la parte negativa del Centro Emocional, en vez de desintegrarlos.

Vean ustedes cuánto daño pueden hacernos las emociones negativas!  Por una emoción negativa podemos volvernos asesinos; por una emoción negativa podemos nosotros calumniar al prójimo; por una emoción negativa podemos nosotros levantar falsos juicios sobre nuestro mejor amigo, etc.  Y sin embargo, tenemos esa marcada tendencia a dejarnos llevar siempre  de las emociones negativas, no hemos aprendido a ser austeros, serenos, mesurados.

Así que, introducir la Gnósis en nuestra forma de pensar (para cambiar) e introducirla en el Centro Emocional cuesta un poco de trabajo.  Pero si nosotros pensamos en lo que son los centros de la máquina orgánica, ( por ejemplo, el Centro Intelectual que tiene algo del Centro Intelectual y algo del Centro del movimiento), ¿Cómo podríamos nosotros conseguir que el centro emocional inferior quede bajo control total?  Si decimos:  “Voy  a tener fuerza de voluntad, no me voy a dejar llevar de emociones violentas, negativas en ningún momento”, puede ser que a las primeras de cambio fallemos terriblemente.  Entonces necesitamos introducir la Gnósis aquí, en la mente, sentir la emoción superior que produce la Gnósis y con el poquito de voluntad que hayamos adquiridos, pues junto con la Gnósis y la emoción superior nos permitirá controlar completamente a las emociones inferiores negativas.

En todo caso se necesita controlar a la emoción inferior con la emoción superior.  Controlemos, pues, a las emociones inferiores con las superiores, metamos Gnósis dentro del cerebro para que nuestra forma de pensar cambie y vivamos de acuerdo con los principios y las reglas del Gnosticismo Universal.  Modifiquemos, pues, el proceso del pensar y habrá una especie de emoción intelectual en nuestra cabeza.  Eso, más un poquito de voluntad, nos permitirá controlar a las emociones inferiores.

Obviamente, la destrucción total de las emociones inferiores adviene con la aniquilación de aquellos “elementos psíquicos indeseables” que se relacionan, precisamente con la parte emocional inferior.  Pero, entre tanto y mientras tales “elementos” son eliminados, debemos controlar el Centro Emocional inferior con la parte emotiva del intelecto, un intelecto alumbrado por la mística gnóstica.  Ese es el camino obvio a seguir; sólo por ese camino podría procesarse verdaderamente un cambio, que es tan necesario.

Se necesita precisamente, ir cambiando poco a poco.  Esto de ir cambiando poco a poco es posible si vamos introduciendo las reglas gnósticas, la sapiencia del Gnosticismo Universal en nuestro pensamiento, en nuestra mente.  Necesitamos una mente nueva para pensar, porque con la mente vieja con esa mente ya decrépita, con esa mente ya deteriorada, con esa mente acostumbrada a este tren de vida que normalmente llevamos, no sería posible provocar un cambio en nosotros mismos.

Así que, el Centro de la Mente y el Cerebro Emocional deben ser trabajados con las reglas Gnósticas, con las enseñanzas que hemos dado.  Si es que queremos un cambio en nuestra forma de ser, necesitamos pensar en forma nueva, sentir en forma nueva, obrar en forma nueva.

¿Qué buscamos a través de todo esto?  Obviamente que estamos buscando algo que es sumamente importante: estamos buscando, en verdad, purificar la CONCIENCIA COSMICA, que está embotellada entre nosotros.

Hay una gran Conciencia (me refiero a la CONCIENCIA COSMICA).  Desgraciadamente la Conciencia Cósmica está enfrascada entre el Ego.  Purificar la Conciencia solamente es posible aniquilando el Ego.  Quien no se resuelva a pasar por la “ANIQUILACION BUDHISTA”, jamás podría lograr la purificación de la Conciencia.  Es obvio que con la “ANIQUILACION BUDHISTA”, el despertar de la Conciencia se convierte en un hecho.  Una Conciencia despierta es una Conciencia purificada mediante la aniquilación del Ego; eso es indubitable.
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