4- EL MUNDO DE
RELACIONES: CONCIENCIA, CUERPO FISICO Y MEDIO AMBIENTE.
“El mundo de
relaciones tiene tres aspectos muy diferentes, y que en forma precisa
necesitamos aclarar:
PRIMERO:
Estamos relacionados con el cuerpo planetario, es decir, con el cuerpo físico.
SEGUNDO:
Vivimos en el planeta Tierra, y por secuencia lógica estamos relacionados
con el mundo exterior y con las cuestiones que nos atañen: familiares,
negocios, dineros, cuestiones de oficio, profesión, política, etc.
TERCERO: La
relación del hombre consigo mismo (para la mayoría de las gentes, este tipo de
relación no tiene la menor importancia.
Desafortunadamente, a las gentes sólo les interesan los dos primeros
tipos de relaciones, mirando con la más absoluta indiferencia el tercer tipo”)!
Es conveniente
no olvidarse jamás de sí mismos. Cuando
digo “no olvidarse de sí mismos”, esto tiene que ser debidamente comprendido.
Un atleta, un
deportista, pareciera que no se olvida de sí mismo, y sin embargo está
completamente olvidado de sí mismo.
Un anacoreta,
un ermitaño, viviendo en una caverna solitaria, pasando por grandes ayunos, con
su cuerpo lleno de silicio, complicado por las penurias, hambriento, entregado
a sus cuestiones esotéricas, parece en realidad de verdad como que no se olvida
jamás de sí mismo, más está totalmente olvidado de sí mismo. ¿Por qué?
Porque ha olvidado su cuerpo físico, porque no lo mantiene como debe
ser.
El cuerpo es un
instrumento que se nos ha dado para la Auto - Realización Intima del Ser; si lo
abandonamos, quiere decir que nos hemos olvidado de nosotros mismos, pues él
tiene un objetivo: ha sido designado por la Ley, sirve para la consumación del
Karma, es un laboratorio maravilloso que debe ser cuidado.
Observen
ustedes los dos extremos: el del atleta, que pareciera como que nunca se ha
olvidado de sí mismo, y el del anacoreta o penitente, que vive en la caverna
muriéndose de hambre, que parece también un sujeto que jamás se olvida de sí
mismo. Ambos extremos resultan absurdos,
tanto el uno como el otro se han olvidado de sí mismos, porque han violado la
Ley de la Balanza y están en perfecto desequilibrio.
¿Cuál es el
correcto modo de proceder, para no olvidarse jamás de sí mismo? En realidad, sólo mediante la perfecta
relación entre la Conciencia, el cuerpo y el medio externo, se logra esa
conducta auténtica del que jamás se olvida de sí mismo. La Conciencia, el cuerpo y el ambiente
exterior (debidamente equilibrado), nos permiten, en realidad de verdad,
mantener cierta relación maravillosa que indica, con precisión exacta, a
aquéllos que jamás se olvidan de sí mismos.
La Conciencia
debe expresarse a través de los órganos del cuerpo, a través de la máquina
orgánica; la Conciencia tiene que estar alerta y vigilante, como el vigía en
época de guerra; es por medio de la máquina humana, como nos relacionamos con
el ambiente en que nos movemos.
Así, pues, la
Conciencia, el cuerpo y el medio ambiente, es necesario que estén en perfecto
equilibrio, si es que no queremos olvidarnos jamás de sí mismos.
Si la
Conciencia no se relaciona inteligentemente con el cuerpo, entonces vienen las
enfermedades; si no se relaciona bien la Conciencia con el medio ambiente,
vienen los conflictos. Las correctas
relaciones entre la Conciencia, el cuerpo y el medio ambiente son vitales,
cardinales, definitivas en aquél que no se olvida de sí mismo.
Quienes se
olvidan de sí mismos, marchan por el camimo del errror. Cuando nos olvidamos de sí mismos frente a
una copa de vino, terminamos borrachos; cuando nos olvidamos de sí mismos
frente a una persona del sexo opuesto, terminamos fornicando; cuando nos
olvidamos de sí mismos frente a un insultador, terminamos insultando. Así que, en realidad de verdad, nadie puede
llegar a despertar Conciencia si se olvida de sí mismo.
¿Cómo
procederemos en la vida diaria? Si miramos a las gentes en las calles, podremos
evidenciar el hecho croncreto de que se olvidan de sí mismas. Obviamente, aquél que se olvida de sí mismo
no podrá auto - descubrirse y continuará con la Conciencia dormida.
Indudablemente,
necesitamos auto - descubrirnos, y esto solamente es posible con la inter -
relación, es decir, en la convivencia, en la relación con otras personas. Es así cómo los defectos escondidos afloran
espontáneamente, y si estamos alertas y vigilantes, como el vigía en época de
guerra, entonces los vemos. Defecto
descubierto, debe ser sometido a estudio ( a través de la reflexión evidente
del Ser), defecto descubierto, debe ser sometido a la meditación. Sólo por este camino profundo, podremos
hacernos conscientes de cualquier defecto psicológico.
Todo defecto
está representado por un “agregado psíquico”; éstos “agregados” sólo pueden ser
vistos con el sentido de la auto - observación psicológica. Tal sentido se haya latente en todos los seres
humanos; sin embargo, debemos decir que órgano que no se usa, se atrofia;
órgano que se usa, se desarrolla. A
medida que vayamos usando el sentido de la auto - observación psicológica, éste
se irá desarrollando.
Resulta muy
interesante ser testigos de nosotros mismos:
ver cómo tales “agregados” se van pulverizando, en una forma didáctica y
dialéctica.
Es obvio que
para conseguir la desintegración de tal o cual “agregado”, se necesita
(inevitablemente) apelar a un poder que sea superior a la mente. Este poder existe, está latente en cada uno
de nosotros: es la Serpiente Ignea de nuestros mágicos poderes. Ella es la Kundalini, Marah, Tonantzin, Isis,
Diana, la Madre Cósmica, etc.
Incuestionablemente, ella es un poder que se encuentra (en estado latente)
en toda materia orgánica; es una parte de nuestro propio Ser, pero derivado.
Nosotros
podemos ser auxiliados por Marah o la Madre Cósmica en estado de meditación
interior profunda. Ella entonces
desintegrará cualquier “agregado” previamente comprendido en todos los
estamentos o niveles de la mente.
Así que, en
verdad conviene que reflexionemos profundamente en todo esto; conviene que
nosotros comprendamos la cruda realidad de esta cuestiones. Marah, María, Isis, Adonía, Insoberta, Rea o
Cibeles nos prestará su ayuda; nosotros en realidad, de verdad, necesitamos ser
ayudados.
La Conciencia
normalmente está enfrascada entre los “Agregados Psíquicos”; cada “agregado”
parece una botella dentro de la cual la Conciencia está embotellada. Si rompemos la botella, la Conciencia queda
liberada.
Necesitamos
despertar la Conciencia para tener acceso a la verdad, necesitamos despertar la
Conciencia para lograr el Shamadí constante; necesitamos liberar la Conciencia
para experimentar eso que es del tiempo, eso que está más allá del cuerpo, de
los afectos y de la mente.
Así pues, mis
queridos hermanos, quiero que comprendan ustedes la necesidad de estar alertas
y vigilantes como el vigía en época de guerra.
Este estado de alerta no se consigue a través de los extremos, sino en
el medio, en el centro.
Ya dije que un
atleta no está atento, alerta, pues se ha olvidado de sí mismo. He dicho también, que un anacoreta solitario
metido en una caverna con el cuerpo hambriento, miserable, tampoco está alerta
(verdaderamente se ha olvidado de sí mismo).
El camino está en el centro: Es el de saber relacionar el estado de
alerta, la Conciencia alerta con un cuerpo sano y el medio ambiente. Sólo así no nos olvidaremos de nosotros
mismos, marchando por ese camino interior, profundo.....
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